Alberto y Mario eran dos amigos que iban al mismo colegio. Un día, se levantaron temprano para ir a clase, pero no sabían que ese día les esperaban una serie de aventuras extraordinarias e increíbles.
La primera aventura ocurrió cuando iban en el autobús. De repente, el conductor anunció que había una emergencia y que tenían que evacuar el vehículo. Alberto y Mario se bajaron del autobús y vieron que había un enorme agujero en la carretera, por el que se escapaba un chorro de agua. Resulta que se había roto una tubería subterránea y el agua había erosionado el asfalto. Alberto y Mario se quedaron asombrados ante el espectáculo.
La segunda aventura ocurrió cuando llegaron al colegio. Al entrar en el aula, se encontraron con que su profesor de matemáticas no era el de siempre, sino un hombre vestido de astronauta. Les explicó que era un invitado especial y que les iba a enseñar algunas cosas sobre el espacio. Luego, les dijo que les tenía una sorpresa y los llevó al patio, donde había una nave espacial. Les invitó a subir a bordo y los llevó a dar una vuelta por la órbita terrestre. Alberto y Mario no podían creer lo que estaban viviendo.
La tercera aventura ocurrió cuando volvieron al colegio. Al salir de la nave espacial, se dieron cuenta de que habían viajado en el tiempo y que habían llegado al pasado. Vieron que el colegio estaba lleno de niños y niñas vestidos de época, y que había caballos y carruajes por la calle. Se acercaron a un grupo de niños y les preguntaron qué año era. Les respondieron que era 1823 y que estaban celebrando la independencia de México. Alberto y Mario se quedaron boquiabiertos ante la respuesta.
La cuarta aventura ocurrió cuando intentaron volver al presente. Buscaron la nave espacial, pero no la encontraron por ninguna parte. Entonces, vieron a un hombre con una capa y un sombrero que les hizo una señal. Era un mago que les dijo que él los había traído al pasado con su varita mágica y que podía devolverlos al presente si le ayudaban con una misión. Les dijo que tenía que rescatar a una princesa que estaba encerrada en un castillo por un dragón. Alberto y Mario aceptaron la propuesta y lo siguieron hasta el castillo.
La quinta aventura ocurrió cuando llegaron al castillo. El mago les dio unas espadas y unos escudos y les dijo que tenían que enfrentarse al dragón mientras él iba a liberar a la princesa. Alberto y Mario entraron en el castillo y se encontraron con el dragón, que era enorme y escupía fuego. Los dos amigos se armaron de valor y le hicieron frente al monstruo. Después de una dura batalla, lograron herirlo en el ala y hacerlo huir. Luego, fueron a buscar al mago y a la princesa.
La sexta aventura ocurrió cuando regresaron al presente. El mago les agradeció su ayuda y los llevó de vuelta a la nave espacial. Les dijo que los iba a devolver al colegio, pero que antes tenían que hacer una última parada. Los llevó a un parque de diversiones, donde les regaló unos boletos para montar en todas las atracciones. Alberto y Mario se divirtieron mucho en el parque, donde probaron la montaña rusa, la rueda de la fortuna, el carrusel y muchos juegos más.
La séptima aventura ocurrió cuando llegaron a casa. Alberto y Mario se despidieron del mago y de la princesa, que los acompañaron hasta la puerta de sus casas. Luego, entraron en sus hogares y le contaron a sus padres todo lo que habían vivido ese día. Sus padres no les creyeron nada y pensaron que se habían inventado todo para no hacer los deberes. Les regañaron por mentir y los mandaron a sus habitaciones. Alberto y Mario se sintieron frustrados y tristes por no ser escuchados. Se fueron a sus habitaciones y se pusieron a hacer los deberes.
La octava aventura ocurrió cuando se fueron a dormir. Alberto y Mario se quedaron dormidos enseguida, pero tuvieron unos sueños muy extraños. Soñaron que el mago y la princesa los visitaban en sus camas y les decían que todo lo que habían vivido era real y que les habían dejado unos regalos debajo de sus almohadas. Luego, los besaban en la frente y se despedían de ellos.
La novena aventura ocurrió cuando se despertaron. Alberto y Mario se levantaron al día siguiente y miraron debajo de sus almohadas. Se sorprendieron al ver que había unos objetos que les recordaban a sus aventuras: una foto de la nave espacial, una moneda antigua de México, una pluma de dragón y un boleto del parque de diversiones. Se dieron cuenta de que no habían soñado nada y que todo había sido verdad.
La décima aventura ocurrió cuando fueron al colegio. Alberto y Mario se llevaron sus objetos al colegio y se los enseñaron a sus compañeros. Les contaron todas las aventuras que habían vivido el día anterior y les mostraron las pruebas. Sus compañeros se quedaron boquiabiertos ante la historia y les pidieron que les presentaran al mago y a la princesa. Alberto y Mario les dijeron que no sabían si volverían a verlos, pero que esperaban que sí.
Y así termina la historia de las aventuras de Alberto y Mario, dos amigos que vivieron un día inolvidable y que nunca lo olvidarán.

Me gusto ya que cuentan anécdotas de cómo lo pasaron dos amigos y como superan cada aventura que se encuentras
Me pareció muy interesante la historia un poco loca pero entretenida me gustó la parte cuando vieron que estaba el astronauta y que era un invitado
El cuento estuvo muy interesante por todo lo que pasaron los niños en solo un día y sus aventuras
Este cuento desarrolla aventuras entre una amistad de dos niños pequeños que se llevan un hermoso recuerdo de haber vivido muchas experiencias juntos y poder recordarla juntos.
La historia es muy interesante y buena, fue entretenido leer las aventuras de los amigos, me encantaría que algo así realmente pueda pasar.
Estuvo muy divertido ya que habla sobre una amistad que pasaron un excelente día ya que pasaron demasiadas aventuras y muy divertidas y ver qué si fue real estuvo demasiado padre
Me gusta como la aventura con los niños es buena y divertida
La escribí en que pense que seria divertido un dia de aventuras
Que aventureros, pues esta historia relata a dos niños y pues que tuvieron como 10 aventuras fantasiosas en un día y después lo presumieron en su escuela.
Me hace reflexionar en que los accidentes y los sucesos imprevistos siempre pueden pasar
¿Mejor que un dia aburrido? ¿Correr riesgos?
Me gusta como narra la aventuras de los niños
¿Le diste like?
Ojalá pudiera tener tantas aventuras en un solo día como estos dos amigos muy buen cuento!!!
LO escribí en un dia que estaba aburrido porque no pasaba nada
La historia de Alberto y Mario es emocionante y llena de fantasía, despertando la imaginación y la curiosidad.
Un día como cualquiera