La historia comienza en el Instituto Lincoln, una escuela secundaria de una pequeña ciudad del medio oeste. Allí estudian Laura, Daniel, Sofía, Lucas, Ana y Carlos, seis amigos que comparten la misma clase y el mismo sueño: graduarse y salir de ese aburrido pueblo.
Pero sus planes se ven truncados cuando un día, sin previo aviso, se desata el Apocalipsis zombie. Una extraña enfermedad se propaga por el mundo, convirtiendo a las personas en muertos vivientes que solo quieren devorar carne humana.
Los seis amigos se enteran de la situación cuando están en la escuela, y ven por las ventanas cómo los zombies atacan a los profesores, los alumnos y los transeúntes. Aterrorizados, deciden escapar de la escuela y buscar un lugar seguro donde refugiarse.
Logran salir de la escuela por una puerta trasera, pero se encuentran con un panorama desolador. La ciudad está en llamas, los zombies caminan por las calles y los gritos de las víctimas se oyen por todas partes. Los seis amigos tienen que correr por sus vidas, esquivando a los zombies y buscando algún medio de transporte.
Encuentran una bicicleta, una moto y un coche abandonados en una gasolinera. Se reparten los vehículos y se dirigen hacia las afueras de la ciudad, donde esperan encontrar menos zombies y más tranquilidad.
Sin embargo, el camino no es fácil. Los zombies los persiguen por todos lados, y tienen que escapar de ellos varias veces.
La primera vez que escapan es cuando cruzan un puente sobre un río. Los zombies los siguen por el puente, pero uno de ellos tropieza y cae al agua. El zombie empieza a ahogarse y a arrastrar a los demás con él. Los seis amigos aprovechan para acelerar y dejar atrás a los zombies.
La segunda vez que escapan es cuando pasan por un bosque. Los zombies los siguen por el bosque, pero se pierden entre los árboles y las rocas. Los seis amigos usan sus conocimientos de orientación y supervivencia para encontrar el camino correcto y salir del bosque.
La tercera vez que escapan es cuando llegan a una granja. Los zombies los siguen hasta la granja, pero se encuentran con un perro guardián que les ladra y les muerde. El perro defiende a los seis amigos y les permite entrar a la granja.
Allí descubren que la granja es una hacienda que tiene una barda alta por lo que están protegidos de los zombies. Allí también encuentran a otros supervivientes: el dueño de la granja, su esposa, su hijo y su hija.
Los supervivientes les dan la bienvenida y les ofrecen comida, agua y un lugar donde dormir. Les cuentan que llevan varios días atrincherados en la hacienda, esperando que la situación mejore o que alguien venga a rescatarlos.
Los seis amigos se sienten aliviados y agradecidos de haber encontrado un refugio seguro. Sin embargo, también se sienten atrapados y quieren buscar otro lugar donde vivir. Algunos piensan que la hacienda es demasiado pequeña e incómoda para tantas personas. Otros piensan que la hacienda es demasiado vulnerable e insegura ante un posible ataque de los zombies. Y otros piensan que la hacienda es demasiado aburrida e inactiva para sus gustos.
Así que deciden dividirse en dos grupos: uno se queda en la hacienda y otro busca otro refugio.
Los que se quedan en la hacienda son Laura, Daniel y Sofía. Ellos piensan que la hacienda es lo mejor que pueden encontrar en ese momento, y que lo más prudente es quedarse allí hasta que las cosas se calmen. Además, se llevan bien con los otros supervivientes y les ayudan en las tareas de la granja.
Los que buscan otro refugio son Lucas, Ana y Carlos. Ellos se despiden de sus amigos y de los otros supervivientes. Les dicen que van a buscar otro refugio más grande y más seguro, donde puedan vivir mejor. Les prometen que volverán a visitarlos si encuentran algo o que se comunicarán con ellos si tienen algún problema.
Se suben al coche que habían encontrado en la gasolinera y se dirigen hacia la ciudad más grande que hay cerca. Esperan encontrar algún lugar más cómodo y con más recursos. Sin embargo, lo que encuentran es un escenario de horror y desolación. La ciudad está infestada de zombies, que los persiguen por las calles y los edificios. Tienen que escapar varias veces de las hordas de muertos vivientes, usando su ingenio y su suerte.
La primera vez que escapan es cuando entran a un supermercado para buscar comida. Se esconden en el almacén, pero los zombies los olfatean y empiezan a romper las puertas. Uno de ellos tiene la idea de usar los carritos de la compra como armas, y los lanzan contra los zombies. Los carritos los golpean y los derriban, creando una barrera entre ellos y los zombies. Los tres aprovechan para salir corriendo por la puerta trasera.
La segunda vez que escapan es cuando llegan a un hospital para buscar medicinas. Se bajan del coche y entran al edificio, pero no se dan cuenta de que hay un zombie escondido en una ambulancia. El zombie sale de su escondite y ataca al que está más cerca. Los demás reaccionan rápido y le disparan al zombie, pero el ruido atrae a más zombies que están en las cercanías. Los tres se suben al coche y arrancan, pero uno de ellos se queda atrapado en la camilla de la ambulancia. El chico tira con fuerza y logra soltarse, pero también provoca una fuga de oxígeno que se incendia con una chispa. Los tres escapan por poco de la explosión, pero también pierden parte de las medicinas.
La tercera vez que escapan es cuando llegan a un hotel, donde esperan encontrar un lugar donde descansar. Entran al edificio con cautela, buscando alguna señal de peligro o de vida. Encuentran algunas habitaciones saqueadas y otras intactas, pero también encuentran muchos zombies que vagan por los pasillos y las escaleras. Los tres se dividen en grupos para explorar el lugar, pero pronto se dan cuenta de que fue un error. Los zombies los acorralan en diferentes partes del hotel, y tienen que luchar para sobrevivir.
Uno de ellos se refugia en una habitación con jacuzzi, donde usa el agua caliente y las burbujas como armas improvisadas. Otro se esconde en una habitación con minibar, donde usa las botellas de alcohol y los encendedores como cócteles molotov. Y otro se encierra en una habitación con caja fuerte, donde encuentra una pistola y unas joyas.
Los tres logran comunicarse entre ellos por medio de unos teléfonos que encuentran en las habitaciones. Se ponen de acuerdo para reunirse en el lobby del hotel, donde esperan encontrar el coche intacto. Sin embargo, cuando llegan allí, se llevan una sorpresa: el coche ha sido robado por otro
Los tres se quedaron paralizados por unos segundos, sin creer lo que veían. El coche que habían encontrado en la gasolinera y que era su única esperanza de escapar había desaparecido. En su lugar, solo había una nota escrita con un lápiz labial rojo: "Gracias por el paseo. Besos y abrazos. P.D. No se molesten en buscarnos, ya estamos lejos de aquí".
Los tres sintieron una mezcla de rabia, frustración y miedo. ¿Quién les había robado el coche? ¿Eran otros supervivientes o quizás unos saqueadores? ¿Dónde se habían ido? ¿Y cómo iban a salir de allí sin un vehículo?
Los tres no tenían tiempo para pensar en esas preguntas. Los zombies que habían entrado al hotel los habían detectado y se dirigían hacia ellos con hambre y furia. Los tres tenían que actuar rápido o serían devorados.
Uno de ellos tuvo una idea. Recordó que en el estacionamiento del hotel había un autobús turístico abandonado. Tal vez podrían usarlo para escapar. Les dijo a los demás que lo siguieran y corrió hacia el autobús.
Los demás lo siguieron, pero no fue fácil llegar al autobús. Los zombies los perseguían por todos lados, y tenían que esquivarlos o enfrentarlos con lo que tenían a mano. Algunos usaron las armas que habían encontrado en el hotel, como pistolas, cuchillos y joyas. Otros usaron objetos cotidianos como toallas, almohadas y perchas. Y otros usaron su ingenio y su humor para distraer a los zombies, como hacerles guiños, besos o muecas.
Finalmente, los tres llegaron al autobús turístico. Estaba cubierto de polvo y óxido, pero parecía funcionar. Uno de ellos se subió al asiento del conductor y trató de arrancarlo. Para su alivio, el motor se encendió y el autobús empezó a moverse.
Los demás se subieron al autobús por las puertas y las ventanas, mientras los zombies se acercaban cada vez más. Algunos tuvieron que pelear con los zombies que intentaban entrar al autobús, mientras otros les ayudaban a subir.
Cuando todos estuvieron dentro del autobús, el conductor pisó el acelerador y salió del estacionamiento a toda velocidad. Los zombies quedaron atrás, gruñendo y golpeando el aire.
Los tres se sintieron aliviados y felices de haber escapado una vez más. Se abrazaron, se felicitaron y se rieron de la situación. Luego se pusieron cómodos en los asientos del autobús y revisaron sus pertenencias.
Tenían algo de comida, agua, medicinas y armas, pero no mucho más. No sabían dónde ir ni qué hacer. Solo sabían que tenían que sobrevivir.
Decidieron volver a la hacienda donde habían dejado a sus amigos. Tal vez ellos estarían bien y podrían recibirlos de nuevo. Tal vez podrían encontrar una forma de vivir juntos en paz y armonía.
O tal vez no.
El camino a la hacienda era largo y peligroso. Había muchos obstáculos y amenazas en el camino: zombies, saqueadores, animales salvajes, accidentes naturales… Los tres tendrían que enfrentarlos todos con valentía y astucia.
¿Lograrían llegar a la hacienda? ¿Qué les esperaría allí? ¿Qué habría pasado con sus amigos? ¿Y qué pasaría con el mundo?
Eso es algo que solo el tiempo dirá.
Fin… por ahora.

Fue una buena decisión la que tomaron de separarse para encontrar refugio pero fue triste como no pudieron sobrevivir
¿Te gustaria un apocalipsis Zombie y ser de los sobrevivientes?
Habrán sobrevivido? :,)
HAGANLE SAGAAAAAAAA, POR FAVOR. ME GUSTO DEMASIADO, HAGANLE TRES LIBROOOOS.
OK, lo tendre en cuenta, inclusive la precuela
Tengo miedo a los gatos, ayudenme con mi gatofobia
Apocalipsis Gatuno!
Seis amigos del Instituto Lincoln enfrentan un Apocalipsis zombie. Divididos en grupos, luchan por sobrevivir y reunirse en la hacienda donde dejaron a sus amigos.
Yo también se de que trata