{"id":482,"date":"2024-11-20T10:58:06","date_gmt":"2024-11-20T17:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/?p=482"},"modified":"2024-11-20T10:58:08","modified_gmt":"2024-11-20T17:58:08","slug":"la-hiena-y-el-leon-una-fabula-de-supervivencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/2024\/11\/20\/la-hiena-y-el-leon-una-fabula-de-supervivencia\/","title":{"rendered":"La Hiena y el Le\u00f3n: Una F\u00e1bula de Supervivencia."},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una vez, en la vasta sabana africana, un le\u00f3n llamado Leo. Contrario a la imagen majestuosa que todos suelen tener de un le\u00f3n, Leo era conocido por su pereza m\u00e1s que por su valent\u00eda. Prefer\u00eda pasar sus d\u00edas dormitando bajo la sombra de un baobab, disfrutando del calor del sol y el murmullo de la brisa que atravesaba la hierba alta. Cuando el hambre lo atacaba, s\u00ed, se pon\u00eda de pie y cazaba, pero eso ocurr\u00eda solo cuando ya no pod\u00eda soportar el rugir de su est\u00f3mago.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, mientras Leo dorm\u00eda la siesta, apareci\u00f3 en escena una hiena llamada Hilda. Hilda era conocida por su risa burlona y su eterna astucia oportunista. Siempre se las ingeniaba para conseguir lo que quer\u00eda sin tener que esforzarse demasiado. Era una hiena de recursos, de esas que no caza, pero que siempre est\u00e1 all\u00ed para recoger las sobras.<\/p>\n\n\n\n<p>Hilda mir\u00f3 a Leo dormido a la sombra y no pudo evitar sonre\u00edr con su amplia boca llena de dientes amarillentos. Decidi\u00f3 acercarse para ver si pod\u00eda sacar algo de provecho. Leo abri\u00f3 un ojo perezosamente cuando sinti\u00f3 el caracter\u00edstico olor a hiena. No era la primera vez que Hilda merodeaba cerca de \u00e9l, y aunque Leo sab\u00eda que las hienas no eran las criaturas m\u00e1s honorables de la sabana, no ten\u00eda ganas de levantarse y espantarla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Hola, Leo! \u2014salud\u00f3 Hilda con su risa nerviosa\u2014. \u00bfDescansando como siempre?<\/p>\n\n\n\n<p>Leo suspir\u00f3 y se acomod\u00f3 bajo la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qu\u00e9 quieres, Hilda \u2014pregunt\u00f3 con voz rasposa, sin molestarse siquiera en abrir los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Oh, nada importante \u2014dijo Hilda, fingiendo desinter\u00e9s\u2014. Solo pasaba por aqu\u00ed y me preguntaba si habr\u00edas cazado algo&#8230; ya sabes, por si te sobra algo y no quieres desperdiciarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Leo solt\u00f3 un gru\u00f1ido leve. \u00c9l sab\u00eda que Hilda rara vez se alejaba de la posibilidad de conseguir un banquete f\u00e1cil. La mayor\u00eda de las veces, ella simplemente segu\u00eda a los leones mientras cazaban, esperando pacientemente a que ellos hicieran todo el trabajo y luego se desentendieran de los restos. Pero Hilda ten\u00eda algo especial: su persistencia. Ella era dif\u00edcil de ignorar, tanto por su risa incesante como por su habilidad para hacerse pasar por una compa\u00f1era inofensiva.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No he cazado nada hoy, Hilda. Y aunque lo hiciera, ser\u00eda para m\u00ed. T\u00fa siempre vienes a pedir pero nunca haces nada \u00fatil \u2014respond\u00eda Leo, abriendo un ojo con desd\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vamos, Leo \u2014insisti\u00f3 Hilda, adoptando un tono m\u00e1s serio\u2014. Podr\u00edamos ser un equipo, ya sabes. Yo te ayudar\u00eda a encontrar las mejores presas y t\u00fa solo tendr\u00edas que cazarlas. Luego, ambos disfrutar\u00edamos del bot\u00edn. \u00a1Puedo ser muy \u00fatil!<\/p>\n\n\n\n<p>Leo rumi\u00f3 la idea. Sab\u00eda que las hienas no eran dignas de confianza, pero tambi\u00e9n sab\u00eda que tener a Hilda cerca podr\u00eda servirle en momentos complicados. Finalmente, asintiendo lentamente, Leo decidi\u00f3 aceptar la propuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De acuerdo, Hilda. Puedes quedarte y ver qu\u00e9 puedes hacer. Pero te advierto, si intentas enga\u00f1arme, te ir\u00e1 mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Hilda sonri\u00f3 ampliamente, revelando sus dientes puntiagudos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No te arrepentir\u00e1s, Leo! Te prometo que esto ser\u00e1 el inicio de una gran amistad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed comenz\u00f3 la alianza entre la hiena y el le\u00f3n. Durante las semanas siguientes, Hilda se encargaba de seguir a las manadas y se\u00f1alar las presas m\u00e1s vulnerables. Leo, cuando ten\u00eda suficiente hambre, se pon\u00eda en acci\u00f3n, logrando cazar con relativa facilidad gracias a la informaci\u00f3n de Hilda. Despu\u00e9s de cada caza, ambos compart\u00edan la comida: Leo com\u00eda primero, hasta saciarse, y luego Hilda se hac\u00eda cargo de los restos, asegur\u00e1ndose de no dejar ni un solo hueso sin roer.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida pareci\u00f3 ser m\u00e1s f\u00e1cil para ambos. Leo ten\u00eda menos preocupaciones y Hilda siempre ten\u00eda algo que comer sin tener que arriesgarse cazando. Sin embargo, la comodidad rara vez dura mucho en la sabana. Un d\u00eda, tras varios meses de esta extra\u00f1a sociedad, la sabana comenz\u00f3 a cambiar. Las lluvias dejaron de caer y una sequ\u00eda terrible se apoder\u00f3 del lugar. Los arroyos se secaron, los pastos se tornaron marrones y quebradizos, y las manadas de herb\u00edvoros se alejaron en busca de agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Leo empez\u00f3 a notar la escasez de presas. Los d\u00edas se convirtieron en semanas sin comida, y el rugido de su est\u00f3mago era cada vez m\u00e1s desesperante. Hilda tambi\u00e9n sent\u00eda los estragos de la sequ\u00eda, pero ella, a diferencia de Leo, era experta en sobrevivir en situaciones dif\u00edciles. Su naturaleza oportunista le hab\u00eda ense\u00f1ado a adaptarse, aunque eso significara cambiar de compa\u00f1\u00eda o aprovecharse de las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde calurosa, Leo intent\u00f3 cazar una gacela que, al igual que \u00e9l, estaba debilitada por la falta de agua y comida. Pero el esfuerzo fue en vano. Su cuerpo, cada vez m\u00e1s delgado y sin energ\u00eda, no pudo mantener el paso. Se desplom\u00f3 en medio de la pradera, jadeando de cansancio y frustraci\u00f3n. Desde la distancia, Hilda lo observaba, y aunque por un momento pareci\u00f3 preocupada, la preocupaci\u00f3n pronto se transform\u00f3 en otra cosa: una sonrisa l\u00e1nguida y satisfecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Se acerc\u00f3 a Leo, ri\u00e9ndose con su caracter\u00edstico tono burl\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Vaya, Leo! Parece que hoy no has tenido mucha suerte. Pero no te preocupes, querido amigo, yo estoy aqu\u00ed para ayudarte.<\/p>\n\n\n\n<p>Leo la mir\u00f3 con ojos cansados, esperando que Hilda tuviera alg\u00fan plan ingenioso para conseguir comida. Despu\u00e9s de todo, \u00e9l hab\u00eda cazado para ambos durante mucho tiempo; tal vez ahora Hilda podr\u00eda devolver el favor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hilda&#8230; \u00bfqu\u00e9 tienes en mente? \u2014pregunt\u00f3 Leo con un hilo de voz.<\/p>\n\n\n\n<p>Hilda se acerc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, mir\u00e1ndolo con una mezcla de compasi\u00f3n y picard\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, Leo, he estado pensando&#8230; podr\u00edas, no s\u00e9&#8230; convertirte en comida. \u00a1Ja, ja, ja! \u2014solt\u00f3 Hilda con una carcajada seca y hueca\u2014. Pero como soy tu amiga, no har\u00e9 eso. Al menos, no hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Leo intent\u00f3 re\u00edrse, pero solo le sali\u00f3 un gemido de dolor. Sab\u00eda que Hilda estaba bromeando, o al menos eso quer\u00eda creer. Pero la debilidad lo venc\u00eda, y poco a poco, el sue\u00f1o se apoder\u00f3 de \u00e9l. Se qued\u00f3 dormido bajo el ardiente sol de la sabana, con el sonido de la risa de Hilda resonando en sus o\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando Leo ya no pudo levantarse, Hilda se acerc\u00f3 lentamente. Lo observ\u00f3 en silencio durante un momento, como si realmente estuviera evaluando la situaci\u00f3n. Sab\u00eda que la supervivencia en la sabana no era para los d\u00e9biles, y tambi\u00e9n sab\u00eda que su \u00abalianza\u00bb con Leo hab\u00eda llegado a su fin. Esper\u00f3 pacientemente hasta que el le\u00f3n exhal\u00f3 su \u00faltimo aliento antes de empezar a hacer lo \u00fanico que sab\u00eda hacer bien: aprovechar la oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hilda comenz\u00f3 a devorar a Leo, ri\u00e9ndose para s\u00ed misma mientras murmuraba entre bocados:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias, Leo, por todo lo que has hecho por m\u00ed. Al final, parece que de verdad hemos compartido el \u00faltimo banquete juntos&#8230; aunque t\u00fa eres el banquete esta vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, Hilda, la hiena oportunista, logr\u00f3 sobrevivir un d\u00eda m\u00e1s en la cruel sabana africana, gracias a su naturaleza pragm\u00e1tica y su falta de escr\u00fapulos. Ella sab\u00eda que la vida era dura, y si hab\u00eda algo que hab\u00eda aprendido de observar a los leones, era que en la cadena alimenticia, no hay amigos, solo comida y supervivientes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Moraleja<\/strong>: En la vida, los oportunistas siempre estar\u00e1n cerca de ti&#8230; pero no para ayudarte a levantarte, sino para asegurarse de que no quede nada cuando caigas. As\u00ed que, si decides aliarte con alguien que siempre est\u00e1 buscando su beneficio sin aportar nada, aseg\u00farate de que no seas t\u00fa el \u00faltimo recurso que piensan aprovechar. Recuerda, no todos los que se r\u00eden contigo lo hacen por tu bienestar; algunos solo est\u00e1n esperando el momento perfecto para hacer de ti su \u00faltima cena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leo, un le\u00f3n perezoso, y Hilda, una hiena astuta, formaron una extra\u00f1a alianza para cazar juntos en la sabana africana. Cuando la sequ\u00eda golpe\u00f3 y la comida escase\u00f3, Leo se debilit\u00f3 y cay\u00f3, esperando que Hilda lo ayudara. Sin embargo, Hilda, siempre oportunista, esper\u00f3 hasta que Leo exhal\u00f3 su \u00faltimo aliento y lo convirti\u00f3 en su \u00faltima comida. Al final, la astuta hiena sobrevivi\u00f3, demostrando que en la vida, los oportunistas no son amigos, sino sobrevivientes que esperan el momento perfecto para aprovecharse de ti.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":483,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pagelayer_contact_templates":[],"_pagelayer_content":"","neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","_themeisle_gutenberg_block_has_review":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[115],"tags":[93,332,333,334,296],"class_list":["post-482","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fabula","tag-amistad","tag-hiena","tag-leo","tag-oportunidad","tag-sabana"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/la-hiena-y-el-leon.webp","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=482"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/482\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":484,"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/482\/revisions\/484"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/media\/483"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ozn.org.mx\/historias\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}